Spider-Man 3
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Antes que nada, es preciso rescatar el buen grado de entretenimiento que propone esta cinta. Y no es para menos. La dos horas y media de metraje de “El hombre araña 3” se pasan volando cuando uno se deja atrapar en las “telarañas” de la acción constante, la espectacular composición de secuencias de lucha y, por supuesto, los efectos especiales. Ello, sumado al fanatismo que mucha gente tiene por el superhéroe, cosnstituiría el porqué del rotundo éxito de taquilla que consiguió el filme en el mundo.
Por otro lado, también estimo preciso señalar que en “El hombre araña 3” se aprecia una agilidad narrativa que nunca había aparecido en el resto de la trilogía fílmica del superhéroe. Así, y aún reconociendo que esta característica permite que la cinta se perciba fluida en todo momento, no la contemplo como un punto del todo positivo. Y es que resulta excesivo narrar en una sola película la historia de El Hombre-Araña y el disfraz negro junto a la trama de Sandman, la venganza de Harry Osborn, el compromiso con Mary Jane, el surgimiento de Venom y la rivalidad entre Eddie Brock y Peter Parker. “El hombre araña 3” descuida y aligera demasiado algunos contenidos narrativos. Éste es el caso de la subtrama de Venom, personaje que, en el film, coexiste tan sólo unos superficiales 10 minutos, mientras que en el cómic origina toda una saga de publicaciones.
De la misma forma, también ha quedado un tanto descuidada la historia del disfraz negro. Y es que, no llegan a explotarse ante el público todos los conflictos internos que podría padecer Peter Parker al ser poseído por el ente maligno. Ahora, es verdad que se puede apreciar al protagonista haciendo
algunas cosas raras como caminar chistoso por las calles y bailar muy bien. Sin embargo, no se le entiende exactamente como un villano. Por ello suena un poco raro que Mary Jane le pregunte “¿quién eres?”, en alusión a su “explícita” maldad. “¿En qué te has convertido?” Dado que no encuentro otro cambio, yo respondería: en un sujeto que se peina con cerquillo y que se delinea los ojos.Con todo, y aunque es insertada de una forma un tanto forzosa, no puedo hablar de superficialidad en la trama de Sandman, el hombre de arena. La suya me parece la historia más profunda de todas. Argumentaré con la narración de su origen: luego de quedar atrapado en un campo de experimentos radioactivos, el villano Flint Marko es desintegrado por una extraña máquina que trabaja con arena. Cuando el proceso acaba, Flint se da con que tiene la opción de regenerarse nuevamente en una especie de monstruo de arena. Accede a ello reconstruyendo su cuerpo con extremidades que se asemejan a las de una bestia. Sin embargo, como éstas no le sirven para recoger un dije que porta el retrato de su hija, decide cambiar y pulir sus rasgos “bestiales” hasta que se transforman nuevamente en los de una persona. La simbología queda hecha: Sandman se hace humano gracias al amor.

Otra concepción
Trataré de recordar esto en cuanto me sea posible: el gado de entretenimiento que propone “El hombre araña 3” puede salvar al filme ante algunos de sus defectos. Sin embargo, no por ello me desentenderé de mi labor, ya que escribo una crítica y, precisamente, la razón de ser de este género está en la argumentación separada de defectos y virtudes presentes en una obra, mediante un juicio personal de cara al lector. Así, pues, no se evitará comentar que el principal defecto de “El hombre araña 3” son las excesivas secuencias de humor.
Tengo que admitir que la comicidad de los anteriores filmes del superhéroe me sorprendió gratamente. Sin embargo, en esta ocasión, las secuencias de humor me han parecido excesivas. Han escapado de las manos del director Sam Raimi (el mismo de toda la saga) y, a causa de ello, “El hombre araña 3” ha perdido mucha seriedad en las partes que necesitaban mesura: las oscuras.
Ahora, en el plano actoral, diré que Tobey Maguire y Kirsten Dunst, como pareja protagonista, cada vez convencen menos; sobre todo Maguire, que en esta ocasión no supo hacer de malo. Por el contrario, gustaron James Franco, como Harry Osborn y Thomas Haden Church, como Sandman. Ellos, aunque tuvieron roles similares al de Maguire, salieron mejor parados puesto que entendieron que su papel no era para una película infantil, como sí parece haber ocurrido con Maguire.
Para resumir, me gustaría calificar a “El hombre araña 3” como “una película de malos”. Con ello daría cuenta de dos cosas: primero, que se trata de un metraje de villanos; segundo, que
es una cinta en la que muchos agentes actúan de forma incorrecta. Inconsistencia para mostrar maldad. No obstante, aún debo recordar, como lo propuse, que el gado de entretenimiento que propone esta cinta podría bastar para pasar por alto algunos defectos del filme. Usted juzgará cuáles.
Josué Aguirre Alvarado
Etiquetas: Acción, Comedia, Cómic, Estados Unidos











dura el metraje tan sólo se escuchó un par de risitas y éstas (podría asegurar) se dieron en una secuencia en la que se parodia a Harry Potter y sus amigos. Creo que ésa fue la parte mejor lograda y más creativa del filme. Lástima que haya durado un par de minutos.




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